Cómo trabajamos: metodología y fuentes

Guía Vecinal existe para una sola cosa: que un propietario o un presidente de comunidad pueda resolver un problema sin perderse, sin pagar de más y sin que nadie se aproveche. Eso solo funciona si puedes fiarte de cada dato. Así lo garantizamos:

1. La ley en la mano: fuentes oficiales, citadas y con fecha

Cada plazo, mayoría o cuantía que publicamos procede de una fuente oficial: la Ley de Propiedad Horizontal (Ley 49/1960), el Código Civil, el BOE, los boletines autonómicos y la jurisprudencia del Tribunal Supremo. Cuando citamos un porcentaje de votación o un plazo, indicamos el artículo exacto. Al pie de cada guía verás el listado de fuentes con la fecha en que las consultamos. Si un dato no tiene fuente sólida, no se publica.

2. Verificación humana de los datos sensibles

Las cifras y reglas que afectan a decisiones importantes (mayorías para aprobar una obra, plazos para impugnar un acuerdo, el procedimiento monitorio contra un moroso) pasan una segunda revisión manual contra la fuente oficial antes de recibir el sello «Revisado con fuentes oficiales». Si una guía aún está en proceso de revisión, te lo decimos con claridad en su cabecera.

3. Actualización anual (y cuando cambia la ley)

La Ley de Propiedad Horizontal se reforma con frecuencia (pisos turísticos, accesibilidad, puntos de recarga) y la jurisprudencia evoluciona cada año. Cada enero revisamos las guías con datos sensibles y actualizamos la fecha visible en cada una. Si una reforma cambia las reglas a mitad de año, actualizamos la guía afectada y lo indicamos.

4. Independencia

No somos un despacho de abogados, ni una administración de fincas, ni una aseguradora, y no aceptamos pagos por recomendar a nadie en el contenido editorial. Si en el futuro algún enlace nos genera una comisión, estará señalizado como tal y nunca cambiará lo que decimos: nuestra opinión sobre si algo merece la pena no está en venta.

5. Nuestros límites, dichos sin letra pequeña

Esta web es divulgativa: te orienta, pero no sustituye a un abogado o un administrador de fincas que estudie tu caso concreto. Cuando un asunto tiene aristas (impugnaciones, conflictos enquistados, reclamaciones judiciales, estatutos particulares de tu finca), te lo decimos y te recomendamos buscar ayuda profesional.

¿Has visto un error?

Escríbenos y lo corregimos: la fe de erratas pública forma parte del método. Puedes hacerlo desde la página de contacto.